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DESAPÉGATE Y ATRÉVETE A VIVIR DIFERENTE

La sociedad y el sistema te aplastan. Sientes que debes llevar un camino que no es acorde a tus impulsos más profundos. Desapégate y atrévete a vivir diferente.

Todo te parece superficial y extraterrestre. No ves respeto por las personas y ves un mundo en involución. Desapégate y atrévete a vivir diferente.

Poco a poco vas volviendo a conectar con tu sentir, con tu mundo interior. Ese que te pide que cambies de dirección, que te atrevas. Desapégate y atrévete a vivir diferente.

Hay miedo, ese que te recuerda que deberás buscar alguien, una guía, que te tienda su mano en el camino que deseas iniciar. Ese que te pide que empieces con los ojos bien abiertos porque el cambio va a depender de esas decisiones que tú vayas tomando, iniciada tu andadura. Desapégate y atrévete a vivir diferente.

Dudas de ti, aunque reconoces todas tus capacidades, habilidades y talentos. Dirige tu atención a eso, para no dejar resquicio y que las inseguridades se cuelen en tu mente. Desapégate y atrévete a vivir diferente.

Ten presente que habrá momentos críticos y de debilidad. Mientras entiendas esto como parte natural del proceso y no te resistas a ello, lo aceptes y te lo permitas transitar, todo irá sobre ruedas. Desapégate y atrévete a vivir diferente.

Tiene mucho que ver con el transcurso de la propia vida, hay momentos duros, difíciles, inestables, y sin resistirte a ellos, los vives y pasan. Y recobras la estabilidad y tu propio equilibrio. Desapégate y atrévete a vivir diferente.

Atrévete a vivir una vida que tú misma diseñes. Que no sea impuesta por lo habitual, ni por la costumbre ni por lo que se hace. Que guarde coherencia con lo que tú quieres, con quien tú eres, con lo que deseas hacer con ella. Desapégate y atrévete a vivir diferente.

Que cumpla con tu sentir. Que te llene. Que te lleve a tu plenitud.

Desapégate y atrévete a vivir diferente.

LA HISTORIA DE LEIRE.

Leire fue una niña que cumplió con expectativas ajenas, que encontró en encajar y en no destacar su propia supervivencia, que dejó de ser a partir de lo que observaba en su entorno más cercano.

A Leire no se lo impusieron, sin embargo, ella entendió que debía mostrarse así para colaborar y cooperar en los altibajos dentro su circunstancia.

Ella creció con una dependencia emocional hacia la figura de su madre. Una dependencia que le conllevaba un sufrimiento permanente, con toda la repercusión que ello tenía sobre su vida, sus talentos y sus capacidades.

Leire había renunciado (sin ser consciente de ello), ya en su edad adulta, a una vida libre y de disfrute, preocupada y ocupada por su madre, una mujer enferma.

Cuando Leire fue madre, empezó su revolución. Hizo un trabajo introspectivo y reflexivo para reconocerse en su niña interior. A partir de ahí fue desapegándose de relaciones, lugares y cosas que no aportaban a su existencia. Leire empezó a florecer con su maternidad.

De acuerdo con esa revolución, empezó a priorizar y a descartar también diferentes aspectos de su vida.

Hasta que vivió una situación de gravedad, que le permitió profundizar aún más en aspectos que quizás había revisado de forma más superficial. Así que siguió con su trabajo de desarrollo personal, permitiéndose escucharse y también reformular la relación con su madre. Siguió con sus cambios a partir de el amor propio que, por fin, empezaba a reconocer.

Así que consiguió simplificar su vida y también a establecer prioridades.

Su vida empezó a cambiar. Trabajó sus miedos y dio un giro de 180º. Se desapegó de personas, relaciones y lugares, para iniciar una vida diferente. Con nuevos retos y nuevas oportunidades. Con la valentía necesaria de volver a empezar. De otra forma, desde otro lugar.

Permitiéndose lo que hasta entonces no había podido ni sabido permitirse. Empezaba a tenerse a ella misma primero y era también consciente de que su nueva vida solo acababa de empezar.

La confianza en sí misma, el reconocimiento de sus capacidades y ser fiel a su sentir le ayudaron en esos comienzos. Una sensación de fortaleza y de indestructibilidad asentaba en su interior. No sin momento difíciles, no sin emociones encontradas. Pero con la ilusión de avanzar, de seguir en un proceso de autorrealización.

Desapégate y atrévete a vivir diferente.

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