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HOY POR TI, MAÑANA POR MÍ.

Hay veces en las que surgen conflictos en la pareja. Hay momentos en los que estás cansada y a la pareja le toca compensar para equilibrar. Hay situaciones en las que esto puede llegar a convertirse en un problema cuando, una vez más, no hay una comunicación verbal en la que transmites tus necesidades. Hoy por ti, mañana por mí.

Esto se puede complicar cuando hay hijas e hijos en común.

Es un aspecto a atender y a cuidar mucho en tu relación de pareja, porque, de lo contrario, puede convertirse en un desequilibrio que termina en un abuso objetivo.

¿Cómo prevenirlo? Observando el dar y el recibir. Observándote en lo que das, y observándote en lo que recibes.

Deberás tener claro que una pareja se mantiene en equilibrio cuando las diferencias no existen o son mínimas.

A partir de aquí:

. Identifica tus necesidades y tus deseos.

. Comunícalos para encontrar un consenso y poder equilibrar lo que tú necesitas o deseas con los deseos y necesidades de tu pareja.

. Revisa ese “hoy por ti, mañana por mí”, para evitar que el conflicto se cronifique y el desequilibrio y los consecuentes problemas derivados de él no trasciendan.

Es vital entender que una pareja es un equipo. Y que sin esta unión y sin una base equilibrada todo se deteriora. Cuando el desequilibrio es considerable, conviene analizar con urgencia qué lo causa y trabajar de acuerdo con el análisis efectuado.

EL CASO DE TERESA

Teresa llevaba una relación equilibrada. Muchos años de te dar, de dar, sin recibir para alcanzar un equilibrio. Así que acumulaba mucho desgaste y decepción.

De forma inconsciente, atribuía esto a su pareja, a Carlos, entendiendo que era él el único responsable de su momento presente y del malestar con el que cargaba.

Las quejas de Teresa cada vez eran más grandes y su descontento e infelicidad dentro de la relación de pareja también.

Teresa recurrió a mi espacio de coaching. Ella tenía claro qué deseaba alcanzar con el proceso, y pudo revisar su postura y actitud dentro de la relación. Hasta ahora no se había observado desde fuera y a través de preguntas poderosas y reflexivas pudo identificar su propia responsabilidad.

Debía reorganizar su relación, equiparar y equilibrarla para así recobrar su satisfacción. Debía también revisar cuáles eran sus necesidades y deseos dentro de su relación de pareja, para satisfacerlas y expresarlas.

Así que, durante el proceso, a pesar de que hubo momentos en los que tendía al desequilibrio y a dejarse en un segundo plano, pudo practicar y practicar hasta conseguir instaurar una nueva forma de relacionarse desde el amor por ella misma.

Y tú, ¿desde dónde te relacionas con tu pareja?

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